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La Huerta de Callosa de Segura

Para conocer Callosa de Segura es necesario conocer su huerta, ya que es difícil entender una sin la otra. Sin huerta tradicional, la comarca de la Vega Baja perdería uno de sus más importantes atractivos. Además de representar un elevado valor natural, es también folklore, fiestas, gastronomía y muchas otras cosas que justifican sobradamente la visita a nuestra localidad.

Los árabes jugaron un papel fundamental en el devenir de la huerta callosina, concibiendo un sistema de riegos completo y transformando en regadío nuestras fértiles tierras. La huerta de Callosa representa todo un ejemplo de sabio aprovechamiento de las aguas que hace que éstas se introduzcan en los bancales para que, mediante multitud de acequias que se ramifican, puedan llegar hasta puntos muy distantes, propiciando el cultivo de frutales, cítricos y hortalizas.

La huerta ha sido, durante siglos, un ecosistema de enorme importancia cultural y económica en nuestra localidad, permitiendo en muchos casos la evolución de la ciudad, por el trabajo de sus habitantes dedicados principalmente a la agricultura, a las labores de la tierra y de la huerta, motor de su economía durante muchos años, hasta el desarrollo de nuestra potente industria.

Durante buena parte del siglo XX, la principal producción agrícola fue el cáñamo. La tierra era preparada para la siembra de un producto que enriqueció a la población de Callosa y a su huerta, llegando a ser el centro productor más importante de la Vega Baja, y lo que es más interesante, el posible centro transformador más importante del mundo, de cuyos obradores y fábricas salían hilos, redes y cuerdas que aparejaban las flotas pesqueras de todos los rincones, así como las zapatillas que calzaron buena parte de la población de la provincia.

Actualmente, se trata de un paisaje heterogéneo formado por pequeñas parcelas, minifundios que se han fraccionado por la herencia de padres a hijos y de distinto color según el cultivo. Por lo demás, decir que nuestra huerta está atravesada por multitud de acequias, cauces para el riego, caminos, veredas y sendas.

La huerta callosina cumple una función ecológica esencial como área de producción vegetal y “pulmón verde” del municipio. La gran variedad, tanto de cultivos como de jardines, ofrece un bonito colorido sobre verdes y resplandecientes paisajes, en los que se refugia una amplia fauna.

En la huerta predominan las especies cultivadas, plantándose especies como hortalizas y legumbres. Son frecuentes en la huerta los cultivos de patatas, judías, habas, rábanos, lechugas, coliflores, alcachofas, etc., destinadas al consumo familiar o a la venta en los mercados de la zona.  Pero si hay unos cultivos que determinan la imagen cuidada de nuestra huerta, esos son los cítricos, principalmente limoneros y naranjos

Junto a las especies cultivadas en la huerta encontramos otras plantas que crecen de manera espontánea. Algunas aparecen en los bancales, como la malva o el vinagrillo, y otras en los bordes de los caminos y acequias, como ocurre con la lavanda. En las proximidades a determinadas casas típicas de huerta, es habitual ver la higuera, la morera o la palmera.

En cuanto a la fauna, el colectivo más variado en la huerta es el de las aves. Es frecuente observar especies como el verderón, el jilguero o la merla. Resulta un verdadero espectáculo escuchar el sonido que producen mientras permanecen alojadas en los árboles que componen el paisaje típicamente huertano.

Entre los mamíferos presentes, podemos ver, principalmente, la musaraña, el murciélago o el erizo común. También es posible encontrar reptiles como la salamanquesa común y anfibios como la rana verde común y el sapo común.

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