Farolico de Venancio

Subida del Farolico de Venancio

Esta subida se realiza el 5 de agosto, coincidiendo con el comienzo de la novena al Santo Patrón.

Cuenta la que, un joven pastor llamado Venancio, pastoreaba su rebaño de cabras por las empinadas laderas de la sierra callosina, cuando una de ellas, extraviada, se encaramó en lo alto de un escarpado pico que asoma sobre la ciudad y del que no podía salir. Venancio acudió a socorrer a aquella cabrita, con tan mala fortuna que un traspié dio con su cuerpo al vacío de aquella empinada ladera. En aquel preciso y difícil momento,  el joven pastor Venancio no dudó en encomendarse a San Roque, con tanta fe, que se obró el milagro hoy conocido en el que Venancio llegó al suelo sin sufrir daño ninguno, atribuyendo al Santo Patrón invocado el milagro de salvar su vida.

Venancio, devoto de San Roque, agradecido, prometió que, durante toda su vida colgaría un farol con luminarias en lo alto de aquel picacho en recuerdo y memoria de su agradecimiento.

El Farolico

Tras su fallecimiento, sus descendientes decidieron continuar la promesa, y cada 5 de agosto, durante cerca de siglo y medio,  se  les veía subir a rememorar aquella promesa con un enorme farol con el que iluminarían desde lo alto  la devoción tanto de los callosinos como de las poblaciones de la Vega Baja que alcanzaban a ver ese mensaje luminoso que anunciaba a todos que los días de la novena a San Roque habían comenzado.

Hoy en día una vistosa comitiva parte de la Puerta de la Iglesia tras la bendición del acto por parte del sacerdote. El Farol de Venancio es portado por varios miembros del Centro Excursionista, que al igual que la “charamita“ (dulzaina y tamboril), lucen los trajes típicos. Las Majas y Damas de las Fiestas, las Autoridades y un gran gentío acompañan el traslado del Farol en un ambiente pleno de Tradición y Fiesta. El pastor Venancio se halla representado por un niño o niña vestido con ese atuendo conduciendo una cabritilla, es el  Niño/a Venancio. El mensaje o invocación a  San Roque, en nombre propio y de todo el  pueblo de Callosa, que se lee el  5 de agosto, lo realiza una persona elegida por su vinculación con San Roque y con Callosa en alguna actividad destacada, es el/la invocador/a.

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