Partir la Vieja
LA FORMA
Esta costumbre, de origen medieval, según investigadores ilicitanos, sólo se ha conservado en unos pocos lugares de la provincia como son Elche, Novelda, Agost, Petrer, Cocentaina o Muchamiel y, en la Vega Baja, sólo en Callosa de Segura. En cada uno de estos sitios, esta tradición posee una denominación distinta, pero todos coinciden en poner unos muñecos o “viejotes“, de tamaño natural, hechos con materiales caseros, la mayoría de las veces con algún cartel crítico sobre algún tema de actualidad, y con el mismo objetivo: la celebración popular de la mitad del rígido tiempo de Cuaresma y la proximidad de su fin.
A día de hoy, muchas personas mayores de Callosa destacan la preparación de “los viejotes” por los obreros del cáñamo (espadadores, rastrilladores, etc.) colocándolos en las ventanas y balcones de los obradores, empleando en su rellenado y confección las estopas y desechos del cáñamo. También recuerdan cómo, en alegre bullicio y camaradería, los vecinos de muchas calles confeccionaban estos “viejotes” a tamaño natural, con ropas negras u oscuras dándole aspecto de “un viejo y/o una vieja”. Luego los solían sentar en sillas o sillones de anea muy ambientados, muchas veces junto a una mesa pequeña, sin faltarles el cartel crítico, chispeante y gracioso, alusivo a alguna cuestión de interés local, nacional o internacional. Se les solía colocar en las puertas de las casas, o en los balcones, o en las esquinas de la calle desde la mañana hasta la tarde ante el regocijo popular. Había cierta costumbre de que, a veces, una persona se ataviaba como un “viejote” y se sentaba junto a ellos de modo inmóvil hasta que se acercaba algún curioso a examinar lo bien hecho de los “viejotes”, momento que aprovechaba el bromista disfrazado para dar un buen susto al confiado visitante que partía de allí entre la risa originada o la respiración entrecortada.
En la actualidad se mantiene en sus formas pero alimentada por el aliciente de la visita institucional que se suele hacer en una comitiva compuesta por las Majas de las Fiestas, la rondalla municipal, miembros del Consejo Municipal de Cultura con su concejal y público en general que visitan y saborean esta tradición secular tan peculiar en tiempo de Cuaresma en Callosa de Segura.
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