Castillo de Callosa

Callosa, célebre en los fastos de la historia por el formidable castillo que corona la sierra de su nombre, fue creciendo desde la época arábiga, al pie de la temible fortaleza. La elección de aquél emplazamiento tan elevado, agreste y de difícil  acceso, debió tener como principal motivo la defensa. De esta forma, es fácil pensar en alguna estructura militar y defensiva en Callosa algo mayor que el exiguo castillo que hoy conocemos. Atendiendo al carácter defensivo del castillo, podíamos llegar a imaginar, sin apenas riesgo a equivocarnos, cual sería la distribución del mismo.

Castillo de Callosa

La muralla, recinto amurallado o camino amurallado, envolvería la población de la Medina Qalyusa, aunque fuera de él, en otras zonas y otras laderas, se han detectado restos musulmanes, que podrían tratarse de restos de arrabales o pequeños barrios próximos.

También hay que destacar que el fin de estas murallas era el de acoger a la población en caso de peligro.

Además del castillo, existen otros restos arqueológicos medievales de cierta entidad. A los pies de la fortaleza se desarrollaba un núcleo poblacional. Nos encontramos posiblemente ante la asociación de un castillo y de una alquería, que se asentó en sus proximidades. Al parecer, la alquería creció, hasta el punto de alcanzar en época almohade la categoría de amal (ciudad con capital jurisdiccional sobre el territorio circundante), hecho que puede deducirse por la rapidez con que adquiere la categoría de villa, tras la conquista cristiana.

Por todo ello, es posible decir que existen huellas de múltiples culturas, como la musulmana y la cristiana, que han ido marcando el exquisito estilo de un marco incomparable donde lo único que permanece visible son las paredes de la Torre del Homenaje, así como parte de su cimentación.

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